VANCOUVER (Reuters) – Una apenada Joannie Rochette mantuvo la compostura durante tres increíbles minutos el martes y alucinó a la multitud con un programa corto que la dejó tercera a la mitad de la competencia patinaje artístico femenino de los Juegos de Invierno Vancouver 2010.

La surcoreana Kim Yuna quedó al frente de la clasificación luego de una demostración con la que rompió un récord, pero fue la canadiense Rochette quién acaparó la atención tras romper en lágrimas en la pista al finalizar su rutina sólo dos días después de la repentina muerte de su madre.

"Las palabras no pueden describir (lo que siento)", dijo la canadiense en un comunicado. image

"Es difícil ser precisa, pero dentro de 10 años quisiera regresar e intentarlo de nuevo (..) no me arrepiento. Tuve una bienvenida muy cálida, difícil de manejar, pero aprecio el apoyo. Recordaré ésto para siempre", agregó la patinadora.

La seis veces campeona canandiense logró contenerse ante el público durante las últimas 48 horas pese a la tragedia personal que la afectaba desde que su padre le anunció el domingo en la mañana las tristes noticias sobre el deceso de su madre.

Rochette emocionó a todos el martes cuando entró a la pista luciendo notablemente serena y mantuvo esa aura de calma durante su seductora rutina al ritmo del tango "La Cumparsita".

Cuando la música concluyó, el público se puso de pie y una emocionada Rochette ya no pudo contener las lágrimas.

Con la mano derecha sobre su corazón, y sacudida por la emoción, la deportista de 24 años hizo una reverencia hacia todas las esquinas del Pacific Coliseum antes de salir patinando hacia los brazos de su entrenadora Manon Perron.

Su coraje fue recompensado con 71,36 puntos, que la dejaron tercera en la clasificación detrás de Yuna y la japonesa Mao Asada.

Yuna rompió su propio récord de la máxima puntuación en un programa corto de mujeres con 78,50 y Asada, de 19 años, consiguió 73,78.

Fuente

Anuncios